Irse o quedarse: una lucha de pensamiento entre decisiones lógicas

¿Vale la pena dejar tu país para alcanzar una estabilidad económica? ¿Acaso no podemos vivir en estas condiciones? ¿Es necesario hacer este esfuerzo? ¿Tenemos razones para luchar por Venezuela?

Cuando escuchamos que la Asamblea Nacional (AN), calculó la inflación acumulada de 2017 en dos mil 616 por ciento, y además leemos que el Fondo Monetario Internacional (FMI), estima que en 2018 llegue a dos mil 529,6 por ciento, solo provoca correr a otro país y viajar durante días para encontrar la calidad de vida que nuestra tierra no nos ofrece.

Por eso no nos extraña que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), diga que la migración venezolana fue de un millón 404 mil 448 personas, solo en 2015. Es que, es casi imposible conocer a alguien que no tenga un familiar en el exterior.

Además, estudios de opinión como el que realizó Consultores 21, entre el 17 de noviembre y el 4 de diciembre de 2017, demostraron que un total de cuatro millones 91 mil 717 venezolanos emigraron desde Venezuela al exterior.

Pero, ¿hay razones para que millones de venezolanos emprendan una travesía continental en busca de una estabilidad económica? ¡Pues claro que las hay! No solo por los altos índices inflacionarios. En mi país, los problemas se reproducen como las bacterias, el simple hecho de ir a un banco o de comprar la cena puede convertirse en una odisea, esto crea un constante estrés que incide en la decisión de marcharse.

Por si fuera poco, la delincuencia se convierte en otra grave razón por la cual emigrar. El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), calculó que en 2016 hubo 28 mil 479 “muertes violentas”; es decir, una tasa de 91,8 homicidios por cada 100 mil habitantes. A esto se suma la carencia de dinero en efectivo que dificulta la compra y venta de bienes y servicios, la escasez de medicamentos, la crisis política e institucional, la crisis del sector transporte, el deterioro del sistema eléctrico nacional y pare de contar.

Entonces, queda muy claro que sí hay muchas razones para irse. ¿Pero, vale la pena quedarse y luchar? O ¿podemos emprender esta lucha desde el exterior? La respuesta a esta última pregunta es que no. La verdad es que aun cuando marcharse tiene argumentos lógicos y muy visibles, esta opción no representa una salida a los problemas del país.

¿Vale la pena luchar?

Yo creo que si vale la pena quedarse a luchar. Si vale la pena luchar por los miles de niños que se levantan a diario sin tener nada que comer, por los ancianos que duermen en las calles para cobrar una mísera pensión que no satisface sus necesidades. Vale la pena luchar por el país, por el futuro de nuestros niños, por nuestros animales, por nuestras playas, por nuestras montañas. Sí, vale la pena.

Día a día nos damos cuenta de que sí hay razones para batallar. Si la desnutrición infantil y las muertes de pacientes renales por falta de insumos no son motivos reales, entonces no me voy a preocupar por buscar más.

Un estudio de Caritas Venezuela señala que la proporción total de niños menores de cinco años, con “déficit nutricional en alguna de sus formas”, aumentó de 54 por ciento en abril de 2017, a 68 por ciento en agosto de ese mismo año. Aunado a esto, Francisco Valencia, presidente de la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y a la Vida (Codevida), lamentó que en los primeros 30 días de este año, 16 mil personas a nivel nacional estuvieron (y continúan) en peligro de muerte, al no poder dializarse por falta de insumos.

En mi país, los problemas económicos no son los únicos con malas proyecciones. En el ámbito político, de seguir así, Venezuela terminará reducida a un estado corrupto que no velará por el bienestar de sus ciudadanos si no, por los intereses de un grupo minúsculo de la población.

¿Cómo salimos de esto? Las formas pueden variar, pero si de algo estoy seguro, es que juntos todo se hace más fácil.

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Las opiniones expresadas en esta sección son de la entera responsabilidad de sus autores. 

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Un comentario sobre “Irse o quedarse: una lucha de pensamiento entre decisiones lógicas

  • el 20 marzo, 2018 a las 7:12 pm
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    sin duda alguna ambas deSin duda alguna ambas decisiones son totalmente validas: irse para de alguna manera rescatarse a si mismo y a su familia de tanta calamidad tratando de evitar desenlaces fatales en su entorno; o quedarse para ser parte activa en el cambio inminente que necesita el país, pero mediante la realización visible de acciones concretas que contribuyan notablemente a la consecución de una salida al abismo en el que caímos los venezolanos.

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