En búsqueda del deber ser

Autora: Marianella Herrera Cuenca | @mherreradef

En la crisis que vive Venezuela actualmente no hay  área que escape de la debacle. Sin embargo, dos de los sectores que más claman por atención son los de alimentación y sus catastróficas consecuencias nutricionales y el sector salud con las aterradoras sentencias de muerte que implican: la deteriorada infraestructura hospitalaria, la falta de medicamentos e insumos y el deterioro en la disponibilidad de la data epidemiológica nacional.

En ambos sectores: alimentación y salud, son necesarias las denuncias, definitivamente. También es necesaria la documentación de la crisis de manera adecuada para que sirva de referencia en el futuro para entender lo que no debe repetirse. Pero también hay una necesidad que a veces pasa inadvertida, que es la necesidad de buscar y proponer herramientas de sobrevivencia dentro de la crisis, de poner sobre la mesa alternativas para que aquellos que todavía no están en peligro, no crucen la línea del deterioro definitivo que los llevará quizás a la muerte o a un estado de discapacidad del cual será más difícil recuperarse más adelante.

Uno de los requisitos para mantenerse con vida, es alimentarse y asegurar que los nutrientes esenciales estén presentes en esa alimentación. Cuando no hay una alimentación adecuada, sobrevienen los déficits que cuando se instalan de forma permanente se expresan como desnutrición en sus diversas formas. Para nadie es un secreto que en Venezuela, hoy en día muchas personas han muerto de desnutrición y que muchos, sobre todo la población vulnerable, están en riesgo de morir o quedar discapacitados con daños permanentes.

Entonces que se hace para proteger la vida y la calidad de vida de las personas que viven en Venezuela, cuando vemos que las alternativas se reducen, que la migración va camino al éxodo y que posiblemente las ayudas a los venezolanos lleguen a los que estén del otro lado de la frontera. Que hacemos los que estamos aquí adentro?

Una de las primeras cosas es prevenir: si y desde lo básico recuperando el deber ser: las medidas de higiene son primordiales: lavarse las manos, si es importantísimo. Pero si no hay jabón y no hay agua? Igual hay que recalcar que hay que lavarse las manos con agua y jabón. El derecho al agua sana y segura es un derecho humano imprescindible, y por el hecho de no contar con agua y jabón, no quiere decir que nos olvidemos del deber ser, porque cual es el derecho que se va a exigir si no se tiene en cuenta para vivir? Se trabaja con lo que se tiene mientras se exige el restablecimiento del servicio de agua y se denuncia la falta de la misma. Igualmente ocurre con los alimentos, que vamos a comer si no tenemos lo básico? Vamos a cocinar con lo que tenemos, vamos a rendirlo y a optimizarlo. Quiere decir esto que nos olvidaremos de las denuncias y de los atropellos que a diario vivimos para obtener los alimentos? No, muy al contrario, quiere decir que nos vamos a poner creativos, y vamos a hacer lo mejor con lo que tenemos sin olvidar el deber ser.

Esto implica que en cada acción que se toma en pro de alimentar a una comunidad o de alguna intervención en salud, la educación y la promoción en salud son fundamentales, pues estas constituyen las herramientas básicas para la salida exitosa de una crisis como la venezolana y para eso que llamamos la recuperación del deber ser. Cuando se reparten alimentos, sin tomar en cuenta las verdaderas necesidades de la población, se cometen errores y se crea dependencia. Los verdaderos requerimientos de la población implican que al ciudadano se le explique lo que ocurre y se le instruya en la búsqueda de soluciones mediante la participación, fortalecimiento de capacidades y respeto. Explicar a una madre cuando asiste a consulta que su niño de dos años necesita suplementación con hierro, y asegurarse que ella entienda que debe dar a su hijo el suplemento indicado y que es importante para su desarrollo cerebral, y que además debe procurar una alimentación balanceada para la mesa familiar, hace entender el porqué es necesario esto. No es lo mismo, entregar una caja de clap cada tanto tiempo, sin ninguna consistencia y ninguna explicación a una madre que tiene un problema con un niño pre-escolar, cuyo contenido no tiene nada que ver con el problema, quizás hasta es una parte del mismo pues la calidad de los alimentos deja mucho que desear.

Es así como en el análisis de las necesidades de la población, las alternativas se buscan, y salen de la misma protección que las familias buscan de manera intuitiva. A toda madre que cocina (y a mí me gusta cocinar) se le ha acabado algún ingrediente en la faena de preparar los alimentos, y que hacemos? Nos adaptamos, cocinamos con lo que hay, algo así como lo que sucede en estos tiempos. No hay harina de maíz, hacemos arepas de ocumo, de yuca, de auyama. Es esto negativo? No, es una reinvención de la cotidianidad, el deber ser es que unos padres garanticen el cuidado de sus hijos a alimentos adecuados, utilizando para ello las herramientas de las cuales disponen.

Cuál es el deber ser de la distribución de alimentos? Ir al supermercado, mercado popular, bodega a comprar lo que la persona encargada de preparar los alimentos decide en libertad, porque en teoría tiene los ingresos suficientes para pagarlos. Que esto no se nos olvide, la prevención en alimentación comienza desde lavarse las manos antes de preparar los alimentos y antes de comer, pero también comienza tomando el “carrito del automercado” con libertad para comprar lo que decido comprar de acuerdo a mis posibilidades, preferencias culturales y conocimientos nutricionales.

Entonces cuando volvemos la mirada a los acontecimientos, reconocemos que la búsqueda y la recuperación del deber ser se vuelven cruciales para la calidad de vida: lavarse las manos antes de comer, al salir del baño, antes de tocar los alimentos, ir al automercado en libertad, a la hora que me conviene sin faltar a mi trabajo, comprar la marca que más me gusta, hacer ejercicios antes o depués de ir a la oficina, porque puedo salir a trotar. Son los pequeños detalles de la cotidianidad que conforman los hábitos de vida saludables y que al final constituyen: “el deber ser” .

Compartir en

Deja un comentario